Esta mujer ha tenido siempre en su vida la ilusión de poder tirarse a un negro, más que nada para descubrir si es verdad eso que dicen de que tienen la polla enorme. Sin embargo, como no se ha podido ligar a ninguno, lo que ha hecho ha sido pagar por tener sexo. Ha elegido a uno que trabaja como gigoló durante ya mucho tiempo. Cuando la ha visto, ha cerrado los ojos, se ha sacado la polla y se la ha metido hasta que se han corrido.

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